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GRAN COMIDA CRECECHILE

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ESTAMOS MUY CONTENTOS PORQUE MAÑANA ES NUESTRA GRAN COMIDA ANUAL CRECECHILE. Con esta comida buscamos que cada vez más personas conozcan qué es CreceChile y que así se animen a transformar vidas a través de la educación.La comida será este martes 3 de noviembre, a las 19.30 hrs. en la Casona Las Condes (Fernández Concha N°700, Las Condes - Santiago) y tendrá grandes sorpresas, entretenidos juegos y espectaculares regalos. La noche terminará al ritmo de la espectacular "Banda Ancha" quienes nos acompañarán por tercer año consecutivo y con quienes bailaremos hasta que las velas no ardan!! ¡LOS ESPERAMOS! 

Educación + Iniciativa =Cambio

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Por: Camilo Pinaud y Sebastián Ramírez

Cambiar siempre requiere tiempo y tiene complicaciones. Cambiar a los cercanos lo es aún más. Pero hacer que una comunidad completa cambie y mejore sustancialmente su calidad de vida, es realmente una tarea que requiere esfuerzo, ganas y constancia.

La educación es la manera más sólida de hacer diferencias reales y sustanciales en la vida de las personas. En Finlandia lo entendieron así. Hoy posee el sistema educacional más potente del mundo. Sí, del mundo. Claro, destinan el 14% de su presupuesto a mantener y mejorar escuelas, capacitar profesores, motivar e incentivar a sus estudiantes.

En Chile no tenemos nada así. De hecho, durante años se han propuesto desde el mundo oficial medidas que mejoren la educación pero la percepción ciudadana y la realidad muestran una diferencia diametral con lo que se pretende. El sentir, es algo así como “se mete y se mete plata y la educación sigue igual de mala”.

Sin embargo, hay recursos que no son económicos y que aportan en gran medida a que la calidad de algunas personas mejore a través de la educación: la ciudadanía. Civiles los llamarán algunos, ciudadanos comunes dirán otros. A la larga, son personas motivadas, interesadas, con ganas de cambiar las cosas desde adentro, pero con la película clara: no cambiarán el mundo pero sí modificarán la vida de muchos y harán que enfrenten con mayor orgullo y satisfacción su vida.

Para el sociólogo Ismael Tabilo, “los proyectos ciudadanos son la manera más eficiente de producir cambios para un sistema como el chileno. El estado no puede hacerse cargo de todo, son muchas las necesidades”. Las personas comunes y corrientes tienen una responsabilidad. Así lo entienden también en la corporación CreceChile, y Rosario Vidal, voluntaria de ésta, considera que comprometerse con la educación es algo que “hay que hacer porque además de solucionar, o al menos poner un parche a la educación, ayuda al crecimiento de muchas personas que lo necesitan”.

En este sentido, CreceChile es una corporación que en la práctica, entrega educación gratuita a diferentes personas de menores recursos a través del reforzamiento escolar a estudiantes, preuniversitario, talleres y nivelación de estudios para mayores de dieciocho años. Y los números los avalan: en cuatro años de trabajo, han logrado que mil familias se hayan capacitado o terminado sus estudios y que por lo tanto, hayan mejorado su calidad de vida.

Maipú, La Pintana y Lo Barnechea son las comunas beneficiadas por el proyecto.

CreceChile es una idea que se ha convertido en una alternativa educacional para cientos de familias, y una oportunidad de hacer un servicio por los demás para muchos estudiantes. Esta corporación adopta una gran responsabilidad, la cual debería ser de todos. Si se fortalece la educación, también la sociedad lo hace. La educación es una herramienta fundamental para lograr superar la pobreza. Es por esto que organizaciones como ésta son tan importantes para la sociedad y su desarrollo.

Nacido de un pequeño grupo de estudiantes, CreceChile se ha convertido en una alternativa real para quienes no pudieron terminar sus estudios, o esperan ser los primeros profesionales de sus familias. A veces la vida les devuelve oportunidades que creyeron perdidas. Lo bonito es que viene de un grupo civil, motivado por producir cambios en un espacio que parecía estático, dándole movimiento a quienes se sentían estancados. Para quienes no lo han experimentado, dice Rosario, “no es posible entender lo que significa terminar los estudios y mirar a la familia con orgullo y felicidad, entregarle a los padres un título universitario o aspirar a un mejor trabajo y un mejor sueldo”.

La educación es de todos, pero tal vez no se necesita sólo dinero para hacer grandes cambios, sino disposición, generosidad y un sistema con mirada social. Ismael, por su parte, considera que “la economía, pese a todos sus beneficios, también es terrible e injusta. La ciudadanía es la encargada de arreglar esas deficiencias y darle un sentido social a la política, la salud, la educación y la vida en general”.

 

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